¿Qué podía pasarnos?
¿Acaso era algo malo tener piel?
Te recuerdo existir junto al castillo,
los ferrys regresando del Frioul y la espuma,
idioma que no pesa. Tu silencio.
Eran las vacaciones infinitas,
los negros por las calles de Marsella,
todo el calor del mundo:
todo el tiempo. ¿Qué podía pasarnos?
Aún no habías cumplido dieciocho y yo tenía
dentro del corazón tanto metal.
Martha A.A.M.